Trazó surcos cayendo de esos picos, con la similitud de la lluvia me acerco a ti. Terminó de cuajar conversación y avanzar dentro de esos vínculos que hacen que el destino nos una. No termino de creer nada, ni de saber cómo he acabado aquí. Viendo sin parar ese chispeo que proviene de donde estás tú. Aquel llanto llamado lluvia, que todos pensábamos que provenía de fuera del local y provenía de dentro de él, mire lejanamente a ese lado y te ví. Te pregunte únicamente que como te llamabas aquel día perdido de junio, y al rato me atreví a lanzarme a tu lado. Doy gracias al destino por lo que me hizo ver y por lo que me enseño, aquí también a agradecer a muchas personas su apoyo y su paciencia a veces porque esas son las amistades que merecen la pena y después de todo no ves. Gracias a un día 23 como hoy volví a sentir que tenía a mi lado amigo y volví a tener tu confianza..
Así que porqué no volver aquel día que te conocí portando aquella botella de la que te hice beber y conseguí animarte. Aquellas aventuras en esas noches de verano enseñarte a ver tu vida de otra manera y enseñarte mi lugar de donde provengo, contandote mi historia y sobreviviendo contigo a millones de adversidades. Pero bueno 2019 hará que volvamos al buen camino y a numerosas aventuras más..